La castración es una de las decisiones de salud más frecuentes para quienes convivimos con perros y gatos. Y también es un tema alrededor del cual circulan muchas dudas: ¿van a engordar? ¿les cambia el carácter? ¿hay que esperar al primer celo?
La realidad es que la castración puede aportar importantes beneficios, pero cada animal es diferente. Por eso, además de derribar algunos mitos, es importante entender que el momento indicado para castrar debe evaluarse junto con un veterinario.
Mito 1: “Después de castrarlos, engordan”
No necesariamente.
Después de la castración pueden producirse cambios en el metabolismo, el apetito y el nivel de actividad. Eso puede favorecer un aumento de peso si la mascota continúa consumiendo las mismas calorías que antes.
Pero castración no significa sobrepeso.
La clave está en adaptar la alimentación a esta nueva etapa, controlar las porciones, mantener una rutina de actividad física y realizar controles veterinarios.
Por eso existen también alimentos formulados específicamente para perros y gatos castrados, pensados para acompañar sus nuevas necesidades nutricionales.
Mito 2: “Los machos pierden su carácter o se vuelven apáticos”
Falso.
Castrar a un perro o un gato no significa cambiar su personalidad. Va a seguir siendo ese compañero cariñoso, curioso, tranquilo o juguetón que conocés.
Lo que sí puede ocurrir es una disminución de algunos comportamientos relacionados con las hormonas sexuales, como el marcaje con orina, ciertas conductas de monta o la tendencia a escaparse en busca de una pareja.
Es importante no confundir esos cambios con una pérdida de personalidad. Además, no todos los problemas de comportamiento tienen un origen hormonal, por lo que la castración tampoco debe entenderse como una solución automática para cualquier conducta.
Mito 3: “Hay que esperar al primer celo”
No existe una única respuesta para todos los animales.
Durante mucho tiempo se generalizó la idea de castrar a las hembras antes del primer celo. Y existe una razón detrás: en las perras, la exposición hormonal está relacionada con el desarrollo de tumores mamarios, que aparecen con mayor frecuencia en hembras no castradas o castradas más tarde. La castración también previene la piometra, una infección uterina potencialmente grave.
Sin embargo, actualmente sabemos que el momento ideal puede variar, especialmente en los perros.
En determinadas razas grandes, por ejemplo, retrasar la castración hasta completar parte o todo el crecimiento puede ser considerado por el veterinario debido a posibles asociaciones con determinados problemas articulares y enfermedades. La evidencia, además, no es idéntica para todas las razas.
Por eso, más que seguir una regla general, la mejor recomendación es conversar con el veterinario y evaluar edad, sexo, raza, tamaño esperado, estado de salud y estilo de vida.
Entonces, ¿qué beneficios puede tener la castración?
Además de evitar camadas no planificadas, la castración puede aportar distintos beneficios para la salud y el manejo reproductivo.
En las hembras elimina el riesgo de piometra cuando se realiza la extirpación correspondiente del aparato reproductor y puede reducir el riesgo de tumores mamarios dependiendo del momento en que se realice. En los machos elimina el riesgo de cáncer testicular y puede disminuir algunos problemas relacionados con la próstata.
También puede reducir ciertas conductas vinculadas a las hormonas sexuales.
Las asociaciones veterinarias recomiendan la esterilización de los perros que no están destinados a reproducción planificada, aunque hoy se pone especial énfasis en elegir el momento adecuado para cada paciente.
Cada mascota es diferente
Entonces, ¿hay una edad perfecta para castrar? No necesariamente.
Un perro pequeño, uno de raza grande y un gato pueden tener necesidades diferentes. Incluso dos perros de la misma edad pueden recibir recomendaciones distintas.
Por eso, la decisión no debería basarse únicamente en una edad determinada o en algo que escuchamos alguna vez.
Consultá con tu veterinario para definir cuál es el mejor momento para tu mascota.
