Todo lo que tenés que saber si esperas un bebé y tenés una mascota

Los animales de compañía ayudan a fortalecer el sistema inmunológico de los niños y reducen las probabilidades de tener alergias.

Cuando un bebé llega al mundo, empieza una fase de introducción a su nueva realidad. Poco a poco, comienza a reconocer y establecer relaciones con las personas que le rodean y, en algunos casos, también con animales. Y esto, a diferencia de lo que puedan decir algunas voces, no solo no es malo, sino que tiene numerosos beneficios para el bebé. Aunque, los futuros padres deben tener en cuenta que existen ciertas pautas y precauciones muy necesarias cuando se espera un bebé y hay perros en casa.

 

La relación de las mascotas con el bebé dependerá de una correcta gestión por parte de quien esté a cargo. Es muy necesario que haya una eficiente coordinación entre las necesidades a cubrir del animal de compañía y las del bebé. Si el bienestar y cuidado de la mascota es el correcto, la relación revertirá en ventajas para el infante y por tanto para nosotros.

Los beneficios de que los bebés crezcan con una mascota

La salud de un neonatal queda reforzada por la convivencia con mascotas, según los resultados de un estudio de la Universidad de Kuopio (Finlandia), publicado en la revista Pediatrics. Para ello, los científicos realizaron un seguimiento de 397 bebés, desde antes de su nacimiento hasta el cumplir el primer año de vida, con el objetivo de conocer cómo les afectan las enfermedades respiratorias, y otras dolencias infecciosas.

Una prevención que es necesaria, no solo de forma presente sino también futura porque, según la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología, “los niños que conviven con mascotas también desarrollan menor riesgo de tener futuras alergias”.

Los beneficios

Tener mascotas en casa favorece el desarrollo cognitivo, socioemocional y físico de los bebés. Un estudio de la Fundación Affinity confirma que los niños, aparte de tener una atracción innata por las mascotas, también se sienten reconfortados con su compañía: el 94% afirma sentirse mejor cuando tienen un animal cerca.

Además, el 90% de los niños afirman estar dispuestos a dedicar parte de su tiempo al cuidado de su perro o gato, el 80% renunciaría a un juguete para dárselo y el 75% se levantaría temprano para sacarlo a pasear. Estos datos confirman la idea de que los animales ayudan a los niños a desarrollar la responsabilidad y la empatía. A su vez, socialmente se afirma lo siguiente:

* Acelera el desarrollo psicomotor a través del juego, el ejercicio, la persecución, las risas, etc.

* Ejerce un papel de protección que comparte con los progenitores. Les aporta seguridad cuando estamos ausentes.

* Invita a los niños a la imitación en nuestro rol de cuidadores. Los bebés pasan a ser también responsables de la mascota y esto hace que desarrollen el valor de la responsabilidad.

* Proporciona un vínculo con la realidad, mejorando la estabilidad emocional.

* Se crea una relación de confianza mutua que promueve el conocimiento de sí mismo. Proporciona aceptación y amor sin prejuicios.

* Ofrece una enseñanza natural sobre conceptos como el nacimiento, alegría, enfermedad, muerte, etc. que se puede convertir en su particular escuela de la vida.

Para obtener todos estos beneficios debemos, como dueños y padres, actuar de forma responsable y tomar ciertas medidas necesarias antes de que llegue el bebé.

Somos nosotros -los adultos- quienes hemos de asumir las necesidades y adaptarnos a las de cada uno. Estas son algunas pautas que debemos seguir.

1. Conocer ya el comportamiento de la mascota: los veterinarios y especialistas suelen recomendar que antes de la llegada del bebé, la mascota ya esté en casa. Así, el margen de adaptación será mayor para el animal y la familia. La tolerancia, igual que a nosotros, se desarrolla con el tiempo. Un cachorro siempre es más imprevisible y menos maduro que un perro entrado en edad.

Además, un cachorro implica una elevada atención y trabajo, suma complejidades cuando hay un bebé en casa. Según palabras de Pomi Ramírez, psicólogo de perros, “hay más seguridad con un perro adulto, ya que este es más equilibrado y maduro. La clave esta en el equilibrio y al fiabilidad ya demostrada del animal”.

2. Desparasitar a la mascota: es necesario que los dueños sean muy meticulosos en este punto.

Los expertos recomiendan desparasitar con mayor frecuencia si el animal va a estar cerca de embarazadas y bebés. “En una situación de normalidad una mascota ha de ser desparasitada cada tres meses. A pesar de que los parásitos suelen quedar expulsados con las heces, es necesario asegurar que el neonato o el bebé no se incorporen a este ciclo. Mientras la mujer esté embarazada y el bebé sea pequeño recomiendo incrementar la desparasitación de las mascotas a cada mes y medio”, aconsejan la especialista María Benitez y el equipo de Noreste Veterinario.

3. Aceptar y fomentar el reconocimiento del bebé por parte de la mascota: es mejor hacerlo con “absoluta naturalidad” y esto no llega a ser necesario ya que por suerte es algo innato en la relación entre la mascota y el bebé, explica Ramírez: “Las mascotas, sobre todo los perros, tienen un olfato tan poderoso, que tienen de sobra controlada la situación y saben perfectamente quién es el bebé sin necesidad de verlo”.

A pesar de las tranquilizadoras y positivas palabras de Pomi, muchos son los que prefieren acercar pañales o determinada ropa para que la mascota también huela de esta forma al bebé.

4. Mantener un nivel de higiene: Mantener la casa con un grado de limpieza mayor, sobre todo teniendo en cuenta el momento en que el bebé comience a gatear.

5. Acostumbrar al animal a los probables cambios (temporales o definitivos) de sus hábitos antes de la llegada del bebé. Dar a la mascota un tiempo de proceso y comprensión.

6. Ayudar a la mascota a ver al bebé como algo beneficioso: “Aconsejo que el dueño se dirija a la mascota mientras ejerza ciertas funciones con el bebé, y así el animal asociará que el ambiente familiar es beneficioso para él. Es decir; cuando el bebé duerme, hacer menos caso a la mascota al principio, y cuando el bebé esté despierto intentar fomentar la relación. Será así como la mascota asocie la presencia del bebé como algo positivo”, concluye Benítez.